Julián, es un arquitecto de unos 59 años de edad, alto, en buena forma física, carismático, inteligente, amoroso, como ven muchas cualidades. Sin embargo, es un hombre inseguro, temeroso, que ha dejado avanzar una muy dañina relación matrimonial. Después de  30 años de matrimonio Julián quiere separarse de su esposa a quien llamaremos  Camila.

Antes de conocer los detalles de esta historia, quiero compartirles cómo fue nuestro encuentro con Julián.

Nos citamos en mi Hotel favorito, ubicada en una zona elegante de la ciudad. Normalmente voy a ese Hotel, me conocen, y el servicio es excelente. Rento una suite de trabajo pequeña, solo tiene un sofá, dos silla y una mesita. Un ventana que da al primer piso, y se pueden ver  los jardines muy bien arreglados. Tengo servicio de mesero que trae café o agua aromática más unas deliciosas galleticas que encantan a mis clientes.

En nuestra primera cita  con Julián, me llamo diciéndome que no encontraba el salón, y estaba perdido.

Yo le pregunte qué en qué lugar del Hotel estaba y le dije que inmediatamente iba a recogerlo. Sin embargo reflexione sobre esta situación, más de 30 minutos perdido, es seguro que le es difícil hablar del tema que lo está ocupando. Julián estaba parado junto al ascensor, lo salude le di la bienvenida y continuamos camino a nuestro salón.

Yo le pregunte que quería tomar, el mesero le sirvió un vaso de agua, y yo me tome un café para acompañarlo. El mesero nos dejó solos. Julián miraba todos mis movimientos, no me daba su mirada, se veía incomodo, muy nerviosos.

Así que fui al grano, y le pregunte cuál era el motivo de su consulta. No teníamos más de 30 minutos, yo tenía otra cita con otro cliente, en ese mismo lugar.

Julián se tomó la cara con las dos manos, se veía muy agobiado. Yo con voz suave pero segura le dije que estuviera tranquilo. Esta reunión, y todo lo que habláramos en ella era totalmente confidencial.

Julián,  venia  recomendado por un cliente nuestro. Sabía que nuestra formula era llevar los anhelos del corazón de nuestro cliente a la realidad. Nuestra experticia estaba en lograr empoderar al cliente para que este ejecute las acciones que quiere realizar para pasar de un estado conflictivo a un estado armonioso. Pasar del sueño a la realidad. Es como cuando se  quiere adelgazar, esos kilos de más, que les están haciendo mal al organismo y a la figura. Pues debe poner varias  acciones para lograr perder ese peso deseado. Como, por ejemplo:  una dieta y ejercicio continuo. Seguro con esto, en un mes ya estará viendo resultados. Hay pues que aterrizar los deseos que están en nuestro pensamiento a la acción para materializarlos.

Le pregunte a Julián cuál era su motivo de consulta. Y desde ahí hasta la cuarta consulta Julián se dio el lujo de comentar todos los detalles por los que se quería separar de Camila, su esposa. Tenía una necesidad imperiosa de hablar de su esposa y hacerla parecer a ella como la mala de la película. Pero sabemos bien que  en una relación de pareja el equilibrio reina: Camila, porque disfruta maltratando y Julián porque su personalidad de victima acepta el maltrato.

Ahora, el líder está pasando por un estado de culpa. Sabe que hizo una familia, y que hoy los abandona y eso lo está haciendo  sentir  culpable. Así que mi misión es hacerle ver a Julián, que hay que trabajar varios frentes. Y que comenzaríamos a construir una agenda de trabajo donde las herramientas las vamos a tener todas y, en con ellas, nos vamos apoyar para llevar esta misión a los mejores términos.

 

Hice la agenda para el líder. La discutimos varias veces, y quedamos de comenzarla lo más pronto posible.  Sin embargo Julián no cumplió. Duro casi dos semanas perdido. Le intente hablar por varios medios, dejarle razón, contenerlo con algunas palabras de afecto y compasión. Si esto continuaba era muy probable que el líder no actuara por culpa o por miedo a enfrentar el divorcio.

Varias preguntas salen a nuestro encuentro: ¿Por qué no se separa? Muchos lo hacen hoy en día, ya no es tan desconocido.  ¿Qué lo detiene, en el fondo? Si está sufriendo tanto, igual su esposa y sus hijos, ¿por qué quiere seguir sosteniendo un matrimonio que ya no es real?

La respuesta para todas estas inquietudes se puede decir que es una: Los seres humanos somos plurales, no pensamos todos iguales, cada uno es un mundo aparte. Tenemos similitudes pero no somos 100% iguales ni siquiera entre hermanos.

Una tarde,  me llamo  Julián, su voz era baja. Parecía que había llorado se escuchaba melancólico.

Luego de hablar, y pedirme disculpas por su desaparición, me dijo que si nos podíamos ver para iniciar de inmediato la agenda.

Nos vimos en la montaña, aquella que ayuda a mis clientes a drenar, abandonar escudos y quedar más liviano. Dentro de las acciones por hacer estaba ir a la montaña tres veces a la semana. Nuestro encuentro era siempre muy temprano, y luego nos íbamos a desayunar, y a aterrizar la experiencia vivida con los ejercicios que hago dentro de la montaña, y que siempre ayudan al cliente aligerar cargas.

María Paula, mi colaboradora, le enseño a realizar algunas posturas de yoga para mejorar su comunicación. Además trabajo con Julián en los principios en que se basa la autoestima, y como fortalecer  las áreas fisiológicas: Las necesidades de estima, autorrealizaciones, amor y pertenencia por él y por los que lo rodena.

Dentro de las acciones, estaba el ejercicio diario. Nuestro fisiculturista, enseño a Julián una rutina para todos los días. Con esta rutina ganaba bajar un poco de grasa acumulada en el estómago y su cintura. Además, y muy importante, lograr que segregara la  hormona de la oxitócina, la que lo va ayudar a desconectarse del miedo y sentirse bien consigo mismo. Activo y dispuesto.

Nos vimos otras tantas veces en escenarios artísticos. Le enseñe a Julián a ser observador, imaginar, quedarse en el aquí y en el ahora. Esto le ayudaba mucho a Julián, pues constantemente recreaba las escenas, ya contadas, sobre su situación dentro de su matrimonio. Y si ese día había tenido una escena similar con Camila, que le ayudaba a verla mal humorada y agresiva, casi que se sentía complacido de contarla.

Trabajamos los roles, en una hermosa Danza, donde de acuerdo a los movimientos se iban dando los roles dentro de la familia. Esto fue muy divertido en ocasiones para Julián era difícil colocarse en el rol de padre.

Pasados dos meses de arduo trabajo Julián comenzó a mostrar ese hombre vivo, dispuesto, amoroso. Ese hombre que reía, disfrutaba de  la sencillez, hablaba mejor de Camila y le gustaba su hoy.

Acordamos seguir trabajando un mes más con Julián, definimos la fecha para hablar con Camila sobre su separación. Así que comenzamos a trabajar la comunicación asertiva. Como se iba a dirigir a su esposa de ahora en adelante, como iba a hacer todo lo posible por evitar toda confrontación usando magistralmente la comunicación.

Le enseñamos las palabras poderosas que invitan al interlocutor a sentirse perteneciente y no excluido. Ha mejorar el tono de voz y el mismo lenguaje no verbal. A la escucha atenta mientras que el otro o la otra habla. Al respeto por los sentimientos de los demás y, por ende, al mismo suyo.

Realizamos una agenda con sus motivadores para tenerlos bien pulidos cuando llegue el momento de vivir solo. Para Julián sus motivadores, estaban casi todos olvidados, porque él decía que no podía hacer nada en su casa todo lo veía mal  Camila, y  él se sentía sin animo para defender los anhelos más queridos de su corazón. Así que el líder identifico sus motivadores: Pintar, escribir artículos especializados sobre arte, nadar, hacer un crucero con sus amigos, hacer más vida social, ir al cine. Visitar a sus padres en Santander.

Julián ya estaba a  puertas de pensionarse,  así que iba a tener mucho tiempo para él, y sus motivadores lo iban a mantener entretenido y feliz.

Sin descuidar la primera agenda:  montaña,  yoga, meditación, ejercicio diario y alimentación sana. Comenzamos a montar, en esta misma agenda, los  motivadores. Nuestro líder colocaba los días y las horas en que podía ir haciendo cada actividad que le gustaba. Como ir a cine una vez a la semana. Le sugerir pensar en varios amigos y amigas para ir al cine. Dentro del ítem de cine coloco a tres amigos suyos. Escribir, pensó en dos conocidos que seguro le daban la oportunidad de hacerlo. Nadar, lo podía hacer perfectamente en el club.

Él estaba dichoso, todos sus anhelos de su corazón estaban en esos papeles que iba llenando. Todo lo podía hacer, y fuera de eso, le quedaba tiempo para otros motivadores más, que seguro con el pasar de los tiempos harían parte de su nueva vida.

Los motivadores, queridos lectores, son muy importante para vivir  con autoestima, confianza en sí mismo, y disfrutando de los sueños que ya se convierten en  realidad.

Comenzamos a ver un hombre más tranquilo su nerviosismo se había despejado. Hablaba de temas interesantes, y no volvió a hablar de  Camila, a no ser para el tema que estábamos tratando. Sin embargo cuando se refría a ella lo hacía con respeto, compasión y algo de dulzura.

Llegando a este momento, pensamos con el equipo de mentores, que el líder estaba preparado para el perdón. Así que comenzamos a trabajar en este tema tan clave para dejar atrás esa página, y comenzar a llenar la nueva vida con buena disposición, y un corazón liviano y amoroso.

Julián les dio cabida a varias personas para perdonar. Perdonar el abandono de su padre cuando él era apenas un niño. Perdono a su madre que en su niñez lo trato con tanta dureza. Perdono a sus hermanos  que lo habían odiado en muchas ocasiones por haber tenido más que ellos.

Pero, por sobre todas las cosas, perdono a sus hijos y a Camila.

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